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Mostrando las entradas etiquetadas como Años 80

My bloody Valentine, George Mihalka, 1981

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My bloody Valentine es un muy divertido slasher de principios de los ochenta cuando el subgénero todavía no se había sobreexplotado y los códigos (que acabarían degenerando en clichés) todavía se estaban creando. Pueblo pequeño, leyenda negra, desobediencia, asesinatos con objetos punzantes y hora y media de mucha diversión y ese innegable encanto que tiene el subgénero. Lo que más me ha gustado de esta película más allá de las muertes más o menos creativas, de lo realmente icónico de su asesino enmascarado o de lo odioso que resultan algunos de los personajes (¿por qué tiene que existir el gracioso en todo grupo sean campistas, estudiantes, bailarines o mineros? Sí, ya me sé la teoría de The Cabin of the Woods , pero, de verdad, es el personaje que más deseo que muera, sufra y se ceben), es su ambientación. Un pueblo minero donde no hay nada más que un bar con el típico viejo loco que amenaza. Donde las noches se pasan en desguaces calentando la cena en el motor. Donde los bailes se h...

Sobre cómo ver The Shinning te lleva a Jason Voorhes

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Nota: esta entrada la publiqué hace unos años en el hibernado blog Mil matices de gris . La rescato y amplio para Algo más que películas de monstruos porque me sigue haciendo gracia. No recuerdo dónde leí que cuando Kubrick y su director artístico planificaron The Shining decidieron que la arquitectura del hotel fuera extraña, diferente, ilógica. Puertas que se abren hacia lugares donde no debería haber una habitación, pasillos que giran hacia donde no deberían girar, etc. Esto era para que el espectador de forma inconsciente sintiera que algo en ese hotel no funcionaba (a parte de los ascensores, claro), que había algo que estaba  mal  sin necesidad de explicar que algo en ese hotel estaba mal. La sensación, el horror. Es una de esas muestra de genio de Kubrick y cómo el cine puede ser un arte exquisitamente sutil. Aunque no soy muy fan de The Shinning en particular y de Kubrick en general (hay una gran respeto, pero no consigo emocionarme con la mayor parte de su filmogra...

The house of sorority row, Mark Rosman, 1983

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  Hace tiempo que no hablo de ningún slasher . La verdad es que he hablado muy poco del género en el blog lo que no deja de sorprenderme porque es uno de mis favoritos y con los que más me divierto sobre todo, y aquí no soy original ni quiero serlo, con el que se hizo a finales de los setenta y todo los ochenta. El slasher actual no me interesa tanto; demasiado autoconsciente, demasiado paródico o, incluso, con una delectación demasiado intensa y alargada en el estallido violento (me estoy haciendo viejo y cada vez la violencia me interesa menos y me repele más... estaré evolucionando a señora victoriana, supongo). El slasher clásico es violento, sí, y sangriento (solo hay que ver las veces que sean necesarias Pieces ), pero no sé si será el marco estético, el color o lo que sea que me resulta más atrayente y tolerado que expresiones más contemporáneas como la saga Hatchet o Saw (¡esto no es un slasher !, diréis, ya lo sé, digo, pero ya nos entendemos), por ejemplo. Menos los ita...

Of unknown origin, Pan Cosmatos, 1983

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¿Por qué no se conoce más una película tan interesante, divertida y bien hecha como  Of unknown origin y cuando se habla de ella es, con honrosas excepciones, para tratarla de forma más bien condescendiente o fulminarla con un "entretenida y poco más"?  La vi hace unos días y me encontré con una divertidísima comedia negra con muchos toques de terror y una brutal sátira al capitalismo ochentero y el submundo de los yuppies. El desmoronamiento del aparentemente perfecto mundo del protagonista al encontrarse con una rata en su perfecta casa se añade a la presión en su perfecto trabajo por demostrar que es el mejor. Es una película que me parece definitoria y cruel en su retrato de ese submundo yuppie de los ochenta que se encumbró como aspiración y meta; toda una subcultura de apariencias, capitalismo salvaje, competencia desmedida, patéticas intrigas palaciegas por un despacho un centímetro mayor o una ventana más, etc. Un mundo que de forma muy diferente, una loa, otra mache...

Vigilante, William Lusting, 1983

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Es sucia, violenta, deprimente, oscura. Justicieros amateurs en una misión de venganza desprovista de heroísmo. Ejemplo perfecto del cine de "Uy lo que me has hecho" que proliferó en los ochenta que con la excusa de denunciar la corrupción e incompetencia judicial y policial, se hacían productos de acción de justicieros solitarios con tendencia a tomarse la justicia por su mano y hacer discursos algo incómodos que convertían lo de cargarse a pandilleros chulescos y violentos en deporte olímpico. Y Fred Williamson lo mola todo.