The house of sorority row, Mark Rosman, 1983
Hace tiempo que no hablo de ningún slasher . La verdad es que he hablado muy poco del género en el blog lo que no deja de sorprenderme porque es uno de mis favoritos y con los que más me divierto sobre todo, y aquí no soy original ni quiero serlo, con el que se hizo a finales de los setenta y todo los ochenta. El slasher actual no me interesa tanto; demasiado autoconsciente, demasiado paródico o, incluso, con una delectación demasiado intensa y alargada en el estallido violento (me estoy haciendo viejo y cada vez la violencia me interesa menos y me repele más... estaré evolucionando a señora victoriana, supongo). El slasher clásico es violento, sí, y sangriento (solo hay que ver las veces que sean necesarias Pieces ), pero no sé si será el marco estético, el color o lo que sea que me resulta más atrayente y tolerado que expresiones más contemporáneas como la saga Hatchet o Saw (¡esto no es un slasher !, diréis, ya lo sé, digo, pero ya nos entendemos), por ejemplo. Menos los ita...