Me gustan muchas cosas de una película como Detour , pero una de las que más (si no la que más) es la destrucción que hace del prototipo de mujer fatal ; un personaje que de forma generalizada siempre aparece cargado de elegancia, glamour, sensualidad. Incluso en sus versiones más vulgares de la más vulgar serie B, esa mujer que conduce al protagonista a un pozo físico y moral del que no conseguirá salir suele ser alguien que por alguna extraña razón resulta atrayente, fascinante y puedes entender por qué ese gilipollas acaba metido en un atraco que le viene grande, en un asesinato o en una huida hacia ninguna parte. Pero en Detour , no. En Detour , Ann Savage compone una femme fatal de mirada perturbada, siempre al borde la histeria, febril, nerviosa, anti glamorusa y vulgar en toda la extensión de esa palabra. Gestos, mohines, palabras y posturas que destruyen todo lo que sabemos y conocemos de las mujeres fatales y hacen de la película algo más extraño e inquietante. El m...