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Mostrando las entradas etiquetadas como Cine italiano

Appasionata, Gianluigi Calderone, 1974

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Dos jóvenes se meten en un juego de seducción para comprobar hasta donde llega su poder erótico y desmoronar el matrimonio de los padres de una de ellas. Appasionata es una psicodrama sexual combinado con cine erótico y explotación donde con la excusa de un serio estudio de las descomposición de una familia burguesa y de los traumas, deseos reprimidos y etcéteras varios de los protagonistas, asistimos a varios desnudos de sus jóvenes protagonistas, a varias escenas sexuales y a explorar el fetichismo, el incesto, la pederastia, indicios de zoofilia, etc. Un universo de personajes encerrados en sus psiques que son una excusa para la pura explotación. Incómoda, malsana y con una delectación perversa por los cuerpos de las jovencísimas Ornella Muti y Eleonora Giorgi. La verdad es que aburre un poco con tanta intensidad y seriedad impostada para justificar los desnudos y las escenas sexuales, tanto drama y grito contenido. La música de Piero Piccioni es estupenda. La estética, una locura....

Diabolik, Mario Bava, 1968

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  Diabolik es una absoluta gozada camp, pop, kitsch o lo que sea. Y vista en 2021 cuando en general el cine es tan aburrido y feo es todavía más bonita, divertida y necesaria. Pocas parejas más absolutamente cool que Marisa Mell y John Phillip Law; hermosos, amorales, despiadados y sexi. La exhuberancia visual y barroca de Mario Bava, el descaro pop y la voluntad de hacer un cómic puro y duro donde todo sigue la lógica de cómic clásico y de la fantasía. Un color maravilloso, las trasparencias, los decorados y el fantástico vestuario de Marisa Mell que merecería varias entradas para ella sola. En tiempos como éstos, Diabolik es el tipo de cine que necesito.

Cosa avete fatto a Solange?, Massimo Dallamano, 1972

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  Tiene un color precioso gracias a una excelente fotografía de Joe d'Amato. Es perversa y ambigua. Los personajes caen mal. Tiene una atmosfera malsana y enrarecida. Sacude las culebras y sapos que esconde la alta burguesía y sus hipocresías. Es bonita y elegante y, a la vez, vulgar, chabacana y abraza sin rubor la explotación de la violencia, el sexo y los desnudos para llenar las salas del cine. Hasta este 2020 no había visto nada de Massimo Dallamano y este año he podido ver a Solange, a Dorian Gray y al asesino de la moto y se convierte en uno de los nombres fundamentales de lo que he visto este año. Y, además, sale Cristina Galbó.