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X, Ti West, 2022

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X es un placer tan inmenso que me dio algo más de hora y media tan buenas que sé que en algún momento lo pagaré. Sé que para compensar tanta diversión, hay una inmensa mierda que me pondrá de muy mala leche camuflada de película inofensiva agazapada y esperando que me relaje. Porque  X  es una película de terror cojonudamente buena y divertida que se mira en Tobe Hopper,  Tourist Trap  y todas esas películas de terror con cabrón del campo y urbanitas pasándolo mal. Una estética que no suena a refrito y unas ganas de hacerlo pasa bien / mal con buenos personajes, buena historia, buenos efectos y toneladas de amor por el género. Ah, y Brittany Snow está para ponerle un quiosco de pipas en la Gran Vía. Postdata con algún posible destripe del argumento. ¿Es impresión mía o hay algo de coña en la película con esa idea que se le ocurrió a alguien del elevated terror para las producciones de A24? Ya sabéis, esa sensación con algunas películas de terror recientes donde hay cierta presunción, i

Detention, Joseph Kahn, 2012

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Detention es una de mis películas favoritas. Cuando me preguntan sobre las películas de mi vida o mis películas favoritas o aquellas que puedo ver una y otra vez, uno de los pocos nombres que se repiten siempre es Detention . ¿Por qué? Primero, porque me divierte. Mucho. Segundo, ¿no es suficiente el primer punto? Es una fiesta, una alegría continua. Tuvo la  mala suerte de una campaña publicitaria desafortunada donde la presentaban como una explotación más de Scream cuando en verdad es una comedia que parodia y fagotiza varios de los géneros más populares de los noventa (el terror de instituto, la comedia de populares y pringados, la ciencia ficción con aire de B para públicos de hoy, etc.) para erigirse como una inmensa reflexión sobre la vacuidad de la nostalgia. Una narración alegre, desprejuiciada, faltona a las convenciones de la narrativa tradicional, adolescente en el mejor sentido de la palabra, ruidosa y desenfrenada, pero a la vez muy clara y concisa. Nada está dejado al aza

Mi intervención en diferido en Vigilante Pop - Decadencia

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Cuando se anunció que el podcast Vigilante volvía y dio el nombre al programa, Decadencia , me alegré muchísimo porque diez meses sin Vigilante son muchos y era uno de los poco sitios que habla de cine donde me siento a gusto y con el que comparto muchos parámetros a la hora de enfrentarme a las películas. Y luego pensé en el título. Decadencia . Pero, ¿a qué se refería? ¿A películas de gente encerrada lamentando un mundo que ya no es? ¿A viejas glorias paseando sus vergüenzas por series B europeas?  ¿A Yvonne de Carlo en Satan Cheerleader's ? ¿A sitios viejos que conservan algo de esplendor bajo toneladas de polvo? Viejos teatros reconvertidos en cabarets de baja estofa donde las jóvenes aspirantes a estrella pierden la inocencia y las veteranas sueñas con tiempos en las que eran inocentes. ¿A qué demonios se referían? Y escucho el programa y veo que viajan hasta mediados del siglo XIX y el movimiento decadentista enfadándose con los naturalistas por mostrar sólo lo feo y cotidian

Licorice pizza, Paul Thomas Anderson, 2021

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Hay películas que sin saber por qué tocan ciertos resortes de tu ánimo, pulsan determinadas teclas y se abren a ti haciéndose necesarias e imprescindibles para explicarte y explicar quien eres en estos momentos. Frase estúpida y algo pedante, lo sé, pero ahora mismo no sé decirlo de otra forma. Cada vez me cuesta más encontrar películas como ésa; que me gusten hay muchas, que me emocionen, cada vez menos, pero las hay. Que me sacudan y eleven y hundan al mismo tiempo, muy pocas. Y en el cine contemporáneo, menos. La desconexión tan brutal y violenta que siento con el cine que se produce hoy en día hace que prácticamente nada de los que se estrena, sea en plataformas, sea en el cine, me interese, conmueva o motive. Culpa mía, lo sé. Me estoy haciendo viejo y, con seguridad, no sé mirar dónde correspondería. Por suerte, la semana pasada encontré una de esas películas. ¿Por qué? ¿Qué tiene la última película de Paul Thomas Anderson para afectarme de esta manera? ¿Para considerarla desde y

Please turn over, Gerald Thomas, 1959

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Una adolescente escribe un libro basado en la gente que conoce. Es un libro vulgar, escandaloso, lleno de violencia, sexo, desnudos y con un estilo ramplón. Naturalmente, se convierte en un éxito inmediato. Sus vecinos lo leen ávidos y acaban convencidos que la novela no es ficción, si no un retrato de la vida secreta del círculo familiar de la joven escritora. La película es una comedia bastante tonta y divertida a medias que hace pasar un rato entretenido y poco más. La parte de la familia sorprendida por las reacciones del pueblo, funciona. Cuando explican qué pasa en la novela se hace terriblemente largo y aburrido. El final es convencional y conservador, pero no hay sorpresa en esto. Hay escenas picantes, y muy inocentes, y tendencia a dejar a las protagonistas femeninas en ropa interior. ¿Por qué pierdo el tiempo hablando de una película de segunda fila?  Tres motivos. Primero. Porque pertenece a ese enorme puñado de cine los cincuenta, sesenta y setenta de serie B que por error